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55 AÑOS DE LA RENUNCIA DE FIDEL AL CARGO DE PRIMER MINISTRO

De los turbulentos días de 1959, quizás el 17 de julio fue uno de los más inquietantes. Esa mañana el país despertó con la noticia anunciada desde las páginas del periódico Revolución: Fidel Castro, el hombre que había conducido el asalto glorioso del 26 de julio, el que había guiado en los días de la Sierra Maestra y hasta el triunfo contra la tiranía, renunciaba a su cargo de Primer Mi­nistro del Gobierno Revolucionario.

Fidel había asumido esa responsabilidad ante la necesidad de impulsar las tareas del Gobierno, que no funcionaban con la acometividad que el pueblo reclamaba. Sin em­bargo, aun cuando el liderazgo del Co­mandante en Jefe y su inteligencia política lo convertían en el conductor indiscutible de la naciente Revolución y su presencia al frente del Consejo de Ministros imprimió un estilo de trabajo más dinámico, las contradicciones, fundamentalmente con el doctor Ma­nuel Urrutia Lleó, presidente de la Re­pública, continuaban obstaculizando el camino.

Es así que, el 17 de julio, Fidel anuncia su decisión de renunciar al Premierato y, como era característico de su relación con las masas, decide exponer las causas de forma pública a través de una comparecencia televisiva en horas de la tarde. En ese contacto argumenta en detalles todas las actitudes, errores y algunas de las dificultades que se venían presentando con el presidente Urrutia.

El líder rebelde le reafirma al pueblo que su decisión no implica darle la espalda a la Revolución ni al cumplimiento del deber; sino que desde cualquier lugar, desde un cargo importante hasta uno insignificante, su única razón de existir y de ser, es defender la obra que estaban construyendo.

Esa transparencia y convicción habían ganado para siempre la confianza de la gente en su personalidad, y por ello habían despertado, desde que se conoció la noticia, las más hondas muestras de respeto y apoyo.

Las guaguas llevaban letreros de respaldo, cientos de personas se congregaron en los alrededores del Palacio Presidencial portando carteles en los que se leía: “Fidel: Contigo hasta la muerte”. Los estudiantes se concentraron en la Universidad de La Habana y desde Yaguajay partió una columna de campesinos a caballo hacia La Habana para estar presentes en el acto por el 26 de Julio.

Las palabras de Fidel a través de la CMQ, fueron recibidas por muchos en las ca­lles, cerca de la estación o del Palacio Presi­den­cial. Las verdades eran tan estremecedoras que casi al tiempo que culminaba la comparecencia Urrutia presentaba su renuncia al Consejo de Ministros.

Al conocer esta información, el pueblo reunido frente a la CMQ, más otros contingentes salidos de distintos lugares de la ciudad, marcharon alborozados hasta el hoy Museo de la Revolución. Desde uno de sus balcones, Armando Hart, entonces ministro de Educación, le comunicó al pueblo que el Consejo de Ministros había aceptado la renuncia del presidente y nombrado en ese cargo al doctor Osvaldo Dorticós Torrado, quien venía fungiendo como Ministro de Ponencia de Leyes Revolucionarias.

Pero faltaban todavía unos días para que Fidel volviera a su cargo. Durante ese periodo se desató un extraordinario movimiento de apoyo a Fidel, que llevó incluso al movimiento obrero a protagonizar un paro diferente, la mañana del 23 de julio, cuando toda Cuba se detuvo reclamando el regreso de Fidel al Premierato.

En horas de la tarde del 26 de julio, los campesinos que habían venido en marcha hasta la capital se unieron al pueblo habanero e invitados extranjeros para colmar la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución. Las palabras finales del Presidente Dorticós en la celebración se convierten en una consulta: ??Yo quiero realizar aquí la consulta más directa posible al pueblo de Cuba: ¿Desean ustedes o no que ejerza sus funciones de Gobierno el doctor Fidel Castro?”

La respuesta de la muchedumbre no se hizo esperar. Grandes exclamaciones de SÍ y aplausos hicieron retumbar el sitio.

Fidel volvió así al lugar que había ganado en el corazón de los cubanos, para conducir en lo adelante los destinos del país.

Luis M. Buch Rodríguez: Fidel asume el cargo de Primer Ministro, textos publicados en Granma el 13 y 14 de febrero del 2009.

Eugenio Suárez Pérez: Renunció al cargo, no a la Revolución, publicado en Granma el 17 de julio del 2009.

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